Y ESTE FUE EL PUNTO DE PARTIDA

10 K Lanzarote Marathon 2013
10 K Lanzarote Marathon 2013

Miro el reloj y atiendo las últimas llamadas del día. Si consigo el bonus podré renovar mi bici. Será el premio para quien compite dentro y fuera del trabajo. No con los demás sino consigo mismo. Ese es el secreto para alcanzar el éxito, no nos engañemos.

Avanzo lento y guardo silencio. Tomo distancia con respecto a mi forma de pensar y pienso a la vez en todo lo que rodea al deporte. Ese aura de competición absurda a veces excitante, en otras ocasiones justa con la causa que agota cuerpos exprimidos. No soy para nada impredecible ni tacaño en los esfuerzos que dedico a perseverar. Cada paso que doy tiene un cómo y un por qué. Me debato entre los tiempos que dedico a repasar los mejores acontecimientos del día. Aquellas cosas que han pasado y que me han hecho aprender una vez más que no estamos aquí para ser independientes, sino interdependientes.

Llego a la piscina por obligación. Como cada día, me meto en el agua a regañadientes. Yo no tengo una brazada fácil. Lo dice quien llega el último cada vez, sin reservas ni reservándose nada. No es un farol el gritar en voz alta “yo no sé nadar” y además “me cuesta un huevo aprender” para después lanzarme a lo delfín mientras sacudo a otros con el oleaje que provoco. Es una asignatura pendiente. Eso, pendiente, que no para hoy pero sí para septiembre.

Hoy me lanzo a correr con mucha fe. Creo que puedo reconocer que no hay demasiadas cosas que haya hecho en la vida en las que no haya depositado toda mi ilusión y mi dedicación. Nunca he parado en una carrera, ni cuando avecinaba lesión. Nunca me he hundido en el mar a pesar de las dificultades y mis grandes prejuicios, ni en Andorra sin oxígeno y con el agua a 14 grados en aquel lago que parecía un infierno. Yo no me ando con calentamientos ni descansos y corro la mayoría de pruebas tras dormir como mucho cinco horas. Lo dice quien trabaja unas cincuenta horas a la semana y corre pase lo que pase, aunque se caiga el mundo en la ciudad en la que me toque dormir esa noche. Quien no descarta una salida nocturna ni escatima en vino ni lo en que surja una noche en la que todos duermen. Quien amanece en silencio y pedalea constante sufriendo una vez más. Como si nada.

No se llama cautela. Se llama oficio y se aprende después de haber corrido dos maratones en cinco meses a unos tiempos modestos pero de los cuales siempre me sentiré orgulloso porque eran fruto del esfuerzo depositado en más de tres mil kilómetros de entrenamiento. No significa no arriesgar sino maximizar los esfuerzos. No representa reservarse sino cruzar la meta puño en alto habiéndolo dado todo y con una sonrisa por haberlo logrado.

Siempre vivo en el preámbulo de mi vida deportiva. Quizás mis sueños son incipientes, pero suficientes para medir a cada uno de mis rivales. Capaces de ningunear a cada uno de mis diversos yo abstraídos y constantes en esta competición interna que se denomina supervivencia con uno mismo. En este constante reto que un día llamó a mi puerta cuando la vida se tambaleaba a mis diecinueve años. Y este fue el punto de partida. Y este es cada mañana mi punto de inicio.

El primer hábito que me acompaña desde entonces: “Sea Proactivo” (The Seven Habits of Highly Effective People, Stephen R.Covey), y tras respirar profundo antes de plantar el primer pie en el suelo me repito: “Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto. Sino un hábito.” (Aristóteles). Y todo lo demás es pura decoración y ego sin estilo. La risa del pupilo que se compara con el yo de ayer. El que fue sin ser al ver cruzar barreras imposibles. No se trata de quién avanza más rápido, sino de quién vuela más alto. Y el despegue comprende sueños y silencios. Y al despertar obvia letras del olvido, y camina airoso y convencido de que en los lentos recorridos son mejores los avances, y por ende los caminos…

Francis Campos

@franciscampos86

Barcelona, 26 de noviembre de 2014.

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EL ETERNO NÁUFRAGO (I)

Sands Beach Resort - Stage Reto Frankfurt (myfrankfurtdream2013.wordpress.com)
Sands Beach Resort – Stage Reto Frankfurt by LA BOLSA DEL CORREDOR (myfrankfurtdream2013.wordpress.com)

Cuando colgué los patines y el stick hace unos años para lanzarme a correr sin más idea que la de perseguir un algo que aún sigo buscando, quizás no era consciente del berenjenal en el que me metía.

Aquello de llegar antepenúltimo en un cross universitario hace ya algunos años provocó en mi tal dolor, que pasé de jugar liga nacional y campeonato de España por selecciones autonómicas a ponerme a correr como un loco. Sucedió que me saqué catorce kilos de encima, más de un disgusto y pasé de correr diez kilómetros en cincuenta minutos a correr un kilómetro por debajo de tres minutos y seguir llegando el último en algunas pruebas de milqui que disputaba por Andalucía.

Aparqué el hockey línea cuando aquellos tropiezos constantes se atravesaban delante de mi ego para decir: oye, eres un auténtico Sr. patatoe. Por aquellos años en los que me castigaba en las pistas de mi universidad a las órdenes de Benito Murillo, me machacaba de tal manera que inevitablemente un día de aquellos caí rendido, y lesionado.

Fue cuando se me metió en la cabeza comprarme una bicicleta de carretera por aquello del menor impacto articular y muscular. Y entonces, valiente de mi, pensé en un reto asequible. Por qué no disputar el duatlón de Herrera, donde el gran Emilio Martín estaría forjando sus grandes aptitudes como futuro Campeón de España. Hacia allí me encaminé llegando atropellado a la línea de salida y sin ninguna recomendación ni manual de instrucciones. Aquel desastroso día lluvioso la bicicleta me enseñó que a esto del triatlón había que tenerle un poco más de respeto. Sin embargo no todo fue malo. Aquel sábado primaveral de 2009 labré la mejor carrera de 5kms sobre asfalto que nunca he corrido.

Duatlón de Herrera 2009, Sevilla. MMP 5kms ruta 17'36''.
Duatlón de Herrera 2009, Sevilla. MMP 5kms ruta 17’36”.

Después de aquello volvieron los traspiés, y por ende las lesiones. Mi rodilla izquierda me envió directo a la piscina. No sólo a tragar agua con cloro, sino a intentar sobrevivir. Y fue entonces cuando empecé a toparme con una realidad más que cruda en aquellas fechas. Apenas sabía nadar. Pero en el fondo quería hacer un triatlón, quería experimentar aquella sensación de controlar algo que era un descontrol total en mi experiencia como deportista.

Quizás cometí el error durante mucho tiempo de pensar que con constancia mejoraría la natación. Sin embargo, años después he comprendido que hacen falta muchas más cosas aparte de constancia para mejorar en algo en lo que ya de por sí nunca vas a llegar a destacar. Todo eso quizás después de haber sentido la sensación de ahogarme en el lago de Engolasters en el Triatlón de Andorra. Y nada más lejos de la realidad. Mi regreso a la aventura del triatlón después de haber corrido dos maratones en cinco meses por debajo de 3h10′ no es otra cosa que eso, una aventura de esas en las que uno nunca se sabe como va a acabar.

Lo cierto es que he dado mil vueltas a esto de ponerme a nadar. No hace mucho tiempo leí en un libro al que le tengo cierto aprecio (The four hour wordkweek, Tim Ferris) que dedicarle tiempo a aquellas cosas en las que no somos buenos es una pérdida de tiempo. Siempre que recuerdo aquella frase me entran ganas de ponerme los patines y echar a volar. Pero por otro lado, mi yo más interno duda. Sobre todo cuando me sumerjo bajo el agua, cuando cierro los ojos y comprendo cuánto sufro entrenando. Ya no por el desgaste físico, sino por la angustia de querer avanzar y aprender, y lo lento de los resultados obtenidos.

Pero cada día después del entrenamiento, ahora que estoy poniendo al final del horizonte mi siguiente desafío triatlético, me pregunto qué sería de la vida si los retos que tenemos fueran fáciles de conseguir. Qué pasaría si lo imposible no fuera cada mañana el impulso del primer aliento. Si he decidido continuar no es simple persistencia y cabezonería. Tampoco porque piense que voy a llegar a lo más alto. Es simplemente porque cada día al despertar comprendo que en mi corta vida, las grandes hazañas personales y profesionales que he conseguido han estado basadas no sólo en un constante esfuerzo, sino en la capacidad constante de llevar la contraria a todas las cosas y personas que se han interpuesto en cada uno de mis objetivos. Y este reto de aprender a nadar es uno de esos objetivos.

Francis Campos

Barcelona, 18 de noviembre de 2014

Entreno Swim VO2 Triatló - Sural (Cabrera de mar, Barcelona)
Entreno Swim VO2 Triatló – Sural (Cabrera de mar, Barcelona)